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    Alocuciones

    LA INICIACIÓN DE LA SANTA ROSACRUZ

     


     

    Los diversos aspectos introductorios al Conocimiento del Camino de la Rosa y de la Cruz tratados en los capítulos a seguir, devienen de las alocuciones dadas en forma de Cursos

    por Jan van Rijckenborgh en los años 1944 a 1946 y que fueron compiladas en un libro. Su contenido y proyección apunta a la INICIACIÓN DE LA SANTA ROSACRUZ para la Era de Acuario, cuya Revolución Espiritual, Cósmica, Atmosférica y Geológica provoca en nuestros días las primeras grietas en los muros de contención de la cultura humana en su diversidad multifacética.

     

    He aquí las palabras de Jan van Rijckenborgh:

     

    El lector interesado que abra este libro, movido por el deseo de adquirir cierta noción de la Filosofía de la Rosacruz Moderna, no debe contentarse con un conocimiento superficial. Debe darse cuenta de que emprende un estudio arduo que, reclamará toda su atención y le exigirá una profunda reflexión. La Filosofía de la Rosacruz no formula consideraciones (horizontales) sobre la vida sino que, incide sobre la vida del alumno de forma muy personal, de modo que, mientras lee, tendrá siempre la sensación de que la Escuela Espiritual se dirige directamente a él.

     

    Este método trae consigo, evidentemente, aspectos menos agradables; puede provocar tal vez disgusto o incluso irritación; sin embargo, la indiscutible excelencia que presenta, nos hace preferirlo a lo que comúnmente se conoce. La lectura de este libro despierta  inquietud; al lector le impresionará mucho la materia enseñada, le tocará profundamente, y, sobre todo, atravesará su interés intelectual como si fuese una espada.

     

    El que toma conocimiento de la verdadera literatura Rosicruciana, debe entender con claridad que los trabajadores de la Escuela Espiritual no tienen interés alguno en demostrar dotes literarias o conocimientos teóricos con el fin de defender intereses terrestres y materiales sino que, ellos emprenden un trabajo al servicio de la Escuela Espiritual, incluso si este trabajo va en contra de sus intereses materiales particulares, lo cual es frecuente.

    Por lo tanto, el autor se dirige a usted desde su Campo de Servicio, en concordancia con su estado de Ser, para dar testimonio en nombre de la grande y sublime Fraternidad de la Luz, a la humanidad.

     

    Esta Fraternidad de la Luz es conocida con diferentes nombres, tales como: "Escuela Espiritual Hierofántica", "Escuela de los Misterios de los Hierofantes de Cristo", "Iglesia Interior", "Orden de Melquisedec", "Orden de la Rosacruz", y otros muchos.

     

    El alumno que toma conocimiento de este libro debe entender, según nuestra opinión, que esta Fraternidad de la Luz es la que se dirige directamente a él en estas páginas y, en este contacto, la personalidad del autor o la estructura organizadora del Lectorium Rosicrucianum pasan completamente a un plano secundario.

    De lo que se deduce fácilmente que esta Fraternidad, de la que queremos dar testimonio, no se dirige a nadie en calidad de sociedad, organización o institución religiosa.

     

    Se trata de una Escuela Espiritual y el estudio de este libro le sitúa, por decirlo así, en el atrio de esta Escuela Espiritual. El concepto "Escuela", sin embargo, debe tomarse en un sentido muy exclusivo. El alumno no se forma en ella según el método intelectual, la conciencia del cerebro biológico no pasa por ningún entrenamiento, no hay exámenes ni tampoco se obtienen diplomas.

     

    Esta Escuela de la Rosacruz Moderna  apela a Tres Facultades que, en el misterioso sistema microcósmico del hombre parecen dormir en un sueño de muerte. La Escuela trata de despertar, a través de todos los obstáculos estas Tres Facultades y empujarlas a la actividad. Tan pronto como algo de estas Tres Facultades empieza a manifestarse, en el alumno surge la deseada relación entre él y la Escuela. Él sentirá, verá y conocerá, de manera directa, todo lo que la Escuela quiere transmitirle, todas las cosas con las que la Escuela quiere unirle de nuevo.

     

    Tan pronto como este contacto se establezca fundamentalmente, el alumno será muy consciente de la necesidad de todo lo que la Escuela le propone. Así comprenderá que la Filosofía de la Escuela Espiritual no representa una creencia popular, sino un saber positivo y claro. No un saber en el sentido de reunir un material de hechos, dogmas, frases, sistemas e hipótesis que nos dejan siempre con las manos vacías, sino, un saber como  percepción, como  posesión interior, un saber irrefutable y absoluto.

    Cuando el contacto entre la Escuela de la Rosacruz y el alumno se establece sobre esta base, no se tratará entonces de autoridad y de estúpida obediencia, sino de reconocimiento interior, de avance consciente en un Camino percibido en su propio fuero interno.

    Por consiguiente, Tres Facultades adormecidas deben manifestarse en la vida del alumno: el poder de una Nueva Voluntad, el poder de una Nueva Sabiduría y el poder de una Nueva Actividad.

     

    El hombre tiene una voluntad, pero ésta, o bien no tiene freno, o bien es experimental o especulativa. El resultado de un esfuerzo de la voluntad no es nunca previsible, y si lo fuese, quedaríamos en la incertidumbre de los posibles fenómenos que podrían surgir, o de las consecuencias de la oposición suscitada. Por eso, el hombre que rige su vida por su voluntad, está rodeado de preocupación y de miedo. La voluntad humana jamás es liberadora y, además, está unida a los valores de la sangre, lo que quiere decir que depende totalmente de las disponibilidades y fuerzas presentes en la sangre.

     

    El hombre posee igualmente cierta sabiduría que, en el fondo no es más que la facultad intelectual, o capacidad racional del cerebro. El alumno debe descubrir que el hombre, también en lo que concierne a esta facultad, depende por completo de las cosas exteriores, es decir, de las cosas visibles en tres dimensiones. No sin razón dice la Biblia: "La sabiduría de los hombres es locura ante Dios". El Conocimiento Absoluto jamás podrá ser alcanzado por el hombre que vive según sus sentidos. Lo que llamamos "sabiduría" es un conjunto de conceptos aprendidos por la percepción sensorial, y muy influidos y deformados por la educación y el estado de la sangre.

     

    El hombre también desarrolla cierta actividad. ¿Pero, acaso no es sumamente triste el resultado de este trabajo? ¿Trabajar y divertirse? Incuestionablemente la actividad del hombre se encuentra totalmente bajo el signo de la lucha por la supervivencia, acompañada de un poco de diversión o de romanticismo espiritual, según la naturaleza de cada uno.

     

    Esta trinidad de: voluntad, sabiduría y actividad, tal como se desarrolla en la naturaleza humana, está unida además a instintos naturales que llamamos "deseos". Junto a estos deseos o instintos naturales, esta trinidad es igualmente responsable de la aparición de la conciencia biológica, que no es sino, la conciencia del yo, cuya propiedad más característica es la autoconservación.

     

    La autoconservación y el deseo son estados extraordinariamente especulativos y extremadamente caprichosos en sus diversas manifestaciones. Cuando, por determinada experiencia, el hombre se desengaña, salta de un objeto a otro y, en su miseria, danza la zarabanda de la naturaleza junto con diversas  hipótesis y otras formas de ilusión.

    La mayoría de los impulsos religiosos pueden explicarse por las tentativas de autoconservación y por los deseos.

     

    Cuando el alumno vea claramente esta situación, sentirá la necesidad de un cambio fundamental, su estado actual le repugnará y, por consiguiente, tratará de neutralizar sus deseos y su instinto de autoconservación.

     

    Puede plantearse ahora una pregunta: ¿Cómo desarrollar este proceso de neutralización? La respuesta dice: el alumno debe cesar de querer o amar su antigua vida, debe abandonar la ilusoria sabiduría que ha acumulado y poner fin al juego dramático de los deseos y de la lucha egocéntrica.

     

     

    Algunas personas son capaces de llevar a cabo el Cambio Fundamental en lo que concierne a la resquebrajada realidad de la religión, de la ciencia y del arte. Descubren rápidamente el lado especulativo de las teorías religiosas, el aspecto no liberador de lo que llamamos arte, descubriendo además el lado satánico de la ciencia.

    Pero mucho más difícil es el desatarse fundamentalmente de los  instintos naturales ya que, el hombre "procede de la naturaleza y vive de ella". Los instintos naturales pueden atar mucho más a un hombre a la antigua vida, que la propia religión, el arte y la ciencia.

    A este respecto, el alumno no debe hacerse ilusiones. Él puede atacar con resolución y con valor los impedimentos externos, pero sería mucho más provechoso luchar contra lo que insidiosamente le tiende trampas en su propio ser. El estudiante Rosacruz deberá recordar esto todos los días.

     

    El hombre siempre está dispuesto a luchar, empleando toda su inteligencia para adquirir una posición social mejor, ya que es impulsado constantemente por la peligrosa ilusión de que el yo posee "algo" de valor esencial. Estas ambiciones inferiores y esta ilusión del yo engendran la envidia, una de las plagas más deplorables que padece la humanidad.

    "La envidia enfurece al hombre", dice el poeta de los Proverbios. Según el “Cantar de los Cantares”, es como "un fuego inextinguible". La envidia es una posesión diabólica que a veces engendra un odio tan ciego que lleva hasta el homicidio. Por ello, el poeta de los Proverbios dice que el hombre que es prisionero de este instinto natural, la envida, "no aceptará compensaciones, ni las querrá, aunque Dios mismo le tendiera la mano para subir al cielo”. Sólo desea la muerte de su víctima; la llama de los celos debe quemar a su víctima. Y al resultado final le da el nombre de: "justicia".

     

    Por ello, el Cambio Fundamental debe apoderarse del hombre en su totalidad, hasta en sus instintos naturales más profundos. El alumno debe entablar una lucha a muerte consigo mismo. El Cambio Fundamental es la base del despertar de las Tres Nuevas Facultades de las que habla la Escuela Espiritual. Primeramente una Nueva Voluntad inflamada por Dios; segundo, una Nueva Sabiduría que ilumina el Plan de Dios; y tercero una Nueva Actividad que contribuye a la realización del Plan Divino.

     

    Estos tres procesos que constituyen las llaves del nuevo devenir humano, son emprendidos y llevados a cabo, desde el principio, por la Escuela Espiritual en colaboración con el alumno. Forman el proceso de Renacimiento en el que se basa toda la Filosofía de la Rosacruz Moderna. Su éxito depende del Cambio Fundamental y del hecho de que en la conciencia del hombre se halle todavía presente, algo del recuerdo de su posesión Espiritual Original. Semejante posesión, en su apariencia o actividad, puede dañarse, caricaturizarse, incluso puede ser peligrosa; pero aún así, predispone al hombre a la búsqueda irresistible del lado escondido de las cosas. Este pre-recuerdo hace que el hombre desee abarcar el "porqué", el "para qué" y el "a través de qué" de todas las cosas. Desarrolla un poder dinámico que, más tarde, cuando el Camino es percibido, permite la superación de infinidad de obstáculos.

     

    La Escuela Espiritual desarrolla en el alumno la Nueva Voluntad, por medio de la Ley del Espíritu; la Nueva Sabiduría, por medio de la Filosofía de la Ley del Espíritu; y la Nueva Actividad, por medio de la aplicación de la Ley del Espíritu.

     

    La Ley del Espíritu es la Idea Divina en la que se basa el mundo y la humanidad.

     

    La Filosofía de la Ley del Espíritu aporta la Idea Divina al alumno;  ilumina su razón haciéndole concebir su inconmensurable alejamiento de la Patria Original; haciéndole entender la degeneración humana con respecto a la Ley Divina, y dándole una visión clara del Camino de Regreso hacia la Casa Paterna.

     

    La aplicación de la Ley del Espíritu es la realización de la Idea Divina, el arduo e inevitable Camino de Regreso, la destrucción de la naturaleza terrestre y de sus instintos, y la reconstrucción del Hombre Nuevo.

     

    Igualmente se puede entender la Ley del Espíritu como Dios, con el que hemos roto; la Filosofía de la Ley del Espíritu como Cristo, que en su Amor infinito parte de Dios para salvarnos, baja hasta nuestra degradación y se entrega prisionero a la materia; y la aplicación de la Ley del Espíritu como el Espíritu Santo, que aplica, realiza y culmina todo el proceso del Renacimiento.

     

    Una Escuela Espiritual de buena fe se reconoce siempre porque no admite ningún regateo en este triple proceso. Para el lector que toma conocimiento de todo esto, este libro sólo puede tener un carácter meramente informativo. Sin embargo, para quien, quizás desea hacerse alumno de la Escuela Espiritual, debe concebir con claridad que la Escuela exige un ascenso regenerador y purificador, un proceso. Sin esto la Escuela no sería una Escuela Espiritual.

     

    La Escuela de los Misterios de la Rosacruz desea entrar en unión con todos los que anhelan, y establecer una alianza sobre bases libres. Lo que la Escuela espera de sus alumnos, el alumno lo ejecuta y toma como base de existencia. Empero, nada se pide al alumno que no pueda él, llevar a cabo. La Escuela Espiritual es un lugar de trabajo donde nacen actos que tienen como consecuencia que las Tres Fuerzas Divinas que brotan de la Escuela, despierten las Tres Facultades latentes en el alumno.

     

    La interacción entre las Tres Fuerzas Divinas y el alumno hace que éste quiera lo que la Escuela Espiritual quiere, sepa lo que la Escuela Espiritual sabe, y realice lo que la Escuela Espiritual realiza; y todo ello, por la puesta en práctica de una sólida autodisciplina y con una obediencia libremente consentida.

     

    A todos los que de esta manera perciben y experimentan interiormente los Misterios de la Rosacruz, les anima un entusiasmo grandioso, e irradian una gran energía y una alegría intensa. Ellos se colocan con toda humildad ante el Fuego Insondable de la ley del Espíritu. Cuando la Filosofía de la Ley del Espíritu les toca, se encuentran con la cabeza alta ante la Luz Reveladora del Amor Universal. Y, cuando la aplicación de la Ley del Espíritu viene a exigir toda su atención y devoción, esperan, con los brazos abiertos, el Santo Bautismo en el Agua Viva de la Regeneración Divina.

     

    Amigo(a) que buscas y anhelas la Luz, que el Campo  de Fuerza de la Escuela Espiritual te Guíe hacia la Aurora de la Nueva Era en tu propio ámbito microcósmico.

     

    ESCUELA ESPIRITUAL DE LA ROSACRUZ MODERNA

    Grupo del Nuevo Impulso – Campo de Trabajo Boliviano

     

     

     

     

     

     

    Bolivia, Junio de 2016

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